Situado al borde del mar, encima de la Roca de la Virgen, el Museo del Mar de Biarritz domina el oleaje. Desde la terraza del Museo del Mar se observa esta parte del litoral, panorama admirable de la costa desgarrada por numerosos arrecifes y rocas. De norte a sur, se puede apreciar la punta de San Martin sobre la que se erige el actual faro.
Frente a la playa de Miramar, en pleno oeste, se percibe la Roca Redonda, perforada por ajugeros en forma de tunel. Al sur del Palacio, a lo lejos, aparece la Roca Plana. Al sur de la playa Grande y próxima al Bellevue, se situa la Roca de los Niños.
También se puede obsevar el refugio del Puerto de pescadores, la zona de Basta, así llamada por estar antiguamente recubierta de vegetales espinosos, de juncos y de helechos ; al noroeste de esta Roca muy conocida por los habitantes de Biarritz, una pasarela une a la carretera de la cornisa una Roca llamada La Artilleria por su parecido con un cañon.
Frente al Museo del Mar, sobre la Roca de Curculong se erige la estatua de la Virgen, protectora de las gentes del mar. A la derecha de la pasarela de acceso a la Roca de la Virgen aparece El Palco de Teatro, auténtica ventana en el bloque rocoso, la Sorpresa, roca sobre la que se destrozó el 20 de Noviembre de 1893 “la Sorpresa”, sobre ella se erigió una cruz de hierro.
Al suroeste de la Roca de la Virgen, observamos el Boucalot o Pequeña Desembocadura que en el siglo XV estaba unida a tierra. El Viejo Puerto ofrece una playa de arena ubicada entre acantilados elevados, La Villa Belza se levante encima de un Cachaou. Al sur de la villa Belza, las rocas cercanas a la costa han desaparecido practicamente, sin embargo encontramos bajo el acantilado de Beau-Rivage la Mourciarette o Roca de mejillones, que queda descubierta en baja mar durante las mareas vivas.
Cuando nos encontramos en el Museo del Mar, podemos facilmente sentirnos en el interior de un barco, sobre todo cuando el mar está bravo y las olas rompen contra la costa. |